¿Por qué España está a la cola en consumo de comida basura?

¿Por qué España está a la cola en consumo de comida basura?

Los españoles visitamos locales de comida rápida con mucha menos frecuencia que el resto de países industrializados; pero cuando vamos, nos atiborramos

Para los españoles, el consumo de comida rápida es un capricho eventual, no un hábito. Es una de las principales conclusiones del estudio publicado esta semana por la escuela de negocios EAE Business School sobre “El gasto en comida rápida 2015”, que analiza la situación del mercado del fast food en el mundo.

Según los datos que expone el informe, España es uno de los países industrializados donde menos se invierte en comida basura. Cada español gasta una media de 42,61 euros al año en este tipo de alimentos, la segunda cifra más baja entre los países industrializados que forman parte del estudio, sólo por detrás de Italia.

Sin embargo, el precio medio en España de las transacciones en este tipo de establecimientos (la media de gasto por servicio) es el más alto de todos los países analizados, dato que se mantiene estable en los últimos años. Es decir, los españoles visitan con muy poca frecuencia este tipo de locales, pero cuando lo hacen, se ponen las botas.



¿A qué se debe esta diferencia entre los españoles y las personas de otros países en los hábitos de consumo de comida rápida? Xavier Medina, director de la Cátedra UNESCO de Alimentación, Cultura y Desarrollo y especialista en antropología social y alimentaria, sostiene que es algo que tiene que ver en cómo estructuramos el día y las comidas en España:

“En el norte de Europa y EE.UU. la gente desayuna y cena más fuerte que nosotros; en cambio, a la hora de comer, ingieren menos alimentos o más ligeros”. “A menudo, ni siquiera se sientan en una mesa a la hora del lunch. Compran una hamburguesa o un trozo de pizza y lo toman de pie o en la calle, muchas veces solos, en un banco o en una escalera, ya que lo normal es hacer una pausa de no más de media hora al mediodía; nosotros, en cambio, solemos comer un menú, y lo hacemos en compañía“, añade Medina.

Este hábito lo repetimos también en los restaurantes de comida rápida: “Acudimos pocas veces, porque tenemos más y mejores opciones para comer bien y barato, pero cuando vamos tendemos a pedir la estructura de menú a la que estamos acostumbrados: una hamburguesa, patatas y un postre, por ejemplo. Por eso gastamos más dinero en estos locales que en otros países”.

Un indicador que corrobora el distinto gusto de los españoles a la hora de comer fuera de casa respecto a las personas de otros países son las grandes diferencias que se observan en el gasto en comida rápida entre las distintas comunidades autónomas españolas. Baleares es, con mucha diferencia, la comunidad que registra un mayor gasto en fast food por habitante: casi 100 euros al año, más del doble de la media de España. Tras los baleares, los que más invierten son los canarios (60€/año) y los madrileños (50€). Por contra, los que menos frecuentan este tipo de consumo son los extremeños (apenas 20€ anuales).

El principal motivo de esta disparidad es el turismo extranjero. En Baleares, al cabo del año hay 10 turistas extranjeros por cada habitante -mientras que en Extremadura, por ejemplo, el ratio es de 0,18. Muchos de los visitantes de las islas son alemanes y británicos, con más hábito de consumir comida rápida. Y especialmente, cuando están de vacaciones. De ahí que el consumo de comida rápida por habitante sea mucho mayor en las zonas más turísticas del país.



En cualquier caso, las costumbres alimentarias de los españoles podría cambiar en breve. El informe de EAE prevé que el gasto en este sector crecerá un 50% en España en los próximos cinco años, más que en ningún otro país de los que forman parte del estudio. En 2016 los españoles invertirán en restaurantes fast food 63,77€ al año, 20 más que en 2014. Además, el precio medio de cada transacción seguirá creciendo.

 

Fuente: La Vanguardia

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