Desfigurado por vanidad; quería mejorar su imagen, pero termina peor

Desfigurado por vanidad; quería mejorar su imagen, pero termina peor

Jerson Aldemar Trujillo pensó en suicidarse luego de que su rostro terminara desfigurado como consecuencia de un procedimiento estético de aplicación de plasma y ahora, comparte su historia con el mundo, informó La Nación, de Colombia.

El colombiano tiene 26 años de edad, es estilista, abiertamente gay y es conocido como“Sebastián Callejas”.

El peluquero compartió con dicho medio que siempre se consideró un chico de buen ver, de piel muy bien cuidada y de ojos azules. Dichas características, explicó, le ganaron la admiración de muchos, pero él, no se conformaba, quería más belleza.

desfigurado 1

Sin embargo, esa vanidad quedó en el pasado. “Estaba viviendo en Neiva y por razones personales, me radiqué en Cali, conseguí empleo en una peluquería y conocí a una esteticista que trabajaba con nosotros. Ella me realizó un plasma, me sacó sangre, hizo un procedimiento inyectándome en la cara, me pareció muy chévere, pero los efectos no duraron mucho”, relató el joven al rotativo.

“Ella me ofreció un tratamiento a base de vitaminas que servían para hidratar la piel. Accedí al procedimiento, el cual no era muy costoso, constaba de una limpieza facial, sé sobre estética y estaba acostumbrado a que me inyectaran la cara. Todo marchó bien hasta ese momento”, relató el joven que comentó que, en enero del año pasado, cuando se radicó a Bogotá empezaron los problemas.

“La cara comenzó a endurecérseme y encapsularse, pensé que era algo normal, no le presté mucha atención. Decidí llamar a la muchacha y decirle: Mira se me está endureciendo la cara, ella me dijo, tranquilo, que me hiciera unos masajes, y que comprara un corticoide llamado kenacort, para que me lo aplicara el cual me ayudaría a mejorar”, expuso.

“Un día me levanté y me vi al espejo, tenía los ojos cerrados de la inflamación, salí de urgencias para el hospital El Tunal, donde quedé hospitalizado por varios días. Un cirujano plástico me valoró y lo primero que dijo, fue a ti no te inyectaron biopolímeros si no aceite”, agregó el joven, que, entonces, quedó hundido una terrible depresión que lo hizo perder hasta sus ganas de vivir.

“Fue terrible para mí, siempre había sido un niño bonito y al verme así comencé en un proceso de depresión. Mi EPS no era de Bogotá, solo me ofrecieron los servicios básicos, luego de eso me dieron citas con cirugía plástica. No quería regresar a Cali, me daba pena que mis papás me vieran así”, expuso.

“Comencé a tomar antidepresivos, era muy duro verme todos los días así. No comía, no dormía, no me interesaba ya nada. Fui al médico con la esperanza de que me dieran una solución, pero los 15 días que duré hospitalizado no sirvieron de nada”, manifestó.

“Me encerré un día en el baño, tenía alrededor de 60 pastillas, prendí la llave del baño y comencé a tomármelas una por una. Le escribí a un amigo que vivía en Medellín, le conté lo que iba a hacer y me aseguré de que nadie llegara a la pieza. No sé qué pasó, vomité como loco y no surtió efecto. Fueron unos días muy difíciles”, recordó.

El joven le reclamó a la persona que le hizo el procedimiento, sin embargo, ella le echó la culpa a él por, supuestamente, no haberse cuidado y él buscó a un abogado que le dijo, básicamente que no había nada que hacer.

Gracias a una amiga, el joven inició una campaña de recolección de fondos.  “Me dijo: ‘tienes que hacer un video contando lo que pasó y pidiendo la ayuda de la gente de buen corazón, lo publicamos en Facebook y hoy es viral”, expuso el joven, que agregó que personas de todo el mundo han donado dinero para su recuperación.

“Aún nos falta para llegar a la meta. He hablado con dueños de discotecas gay de la ciudad y están interesados en ayudarme de alguna forma, quiero ser un testimonio para que la gente no cometa los mismos errores”, acotó.

No hay comentarios

Deja una respuesta