Al cantante Tosko, que acaba de publicar su primer disco en solitario, le cuesta entender la música sin compromiso. Será jurado en el concurso de rap sobre Cervantes.

Tosko es lo que escribe en sus canciones. Un chaval del barrio de Legazpi (Madrid) que creció viendo a Eminem en la MTV y martilleando en su casa con Morodo. En el instituto realizó sus primeros versos, “un poco infantiles”, reconoce, y ahora presenta su primer disco en solitario, El viaje del alma. No concibe la música sin compromiso y sus letras salen de su experiencia vital y de su entorno. Aunque también echa algo de mano de la literatura porque asegura que ahora lee más que nunca. Está inmerso en El Quijote.

Se mueve entre la métrica del rap y la melodía del reggae. Además de su alma, también ha viajado su cuerpo porque ha recorrido casi toda la costa española mientras realizaba este álbum “en busca de experiencias y nuevas vibraciones”. Financió parte del mismo gracias a la preventa de ejemplares, pero echa de menos el apoyo de la industria y los medios. “Creo que nuestra música lanza un mensaje reivindicativo de lucha que en general a los medios no les ha interesado, por eso la cultura urbana siempre ha estado… digamos…amordazada”, asegura. Achaca también este alejamiento a cierto “encierro mental”. “Es verdad que ha habido mucho talibán que consideraba que la cultura de la calle tenía que quedarse en la calle. Pero yo no opino así. En muchos casos lo que hacemos es un grito de socorro, así que mejor que llegue al mayor público posible”.

Los proyectos se van sucediendo en su carrera. Además de presentar su este disco va a participar como jurado en el concurso Cervantes en rap, en el que los participantes deben improvisar versos basados en la vida y obra del autor de El Quijote. “Creo que va a servir a los jóvenes para acercarse más a su figura y a mí también me ha servido. Tenemos un gran exponente de la literatura que hay que respetar y conocer”.

 

 

Internet ha sido su gran aliado en estos diez años desde que empezó con esos primeros versos. Hace cuatro años llevó a cabo junto con otros compañeros las So simple sessions, actuaciones solo a voz y guitarra en cualquier punto de la ciudad. “Buscábamos acercarnos más al público, que supieran lo que hay detrás de la música, porque las canciones que salen del estudio son muy diferentes de lo que comenzaron siendo”, apunta.

De momento ha optado por quedarse en Legazpi, aunque su música le lleva a muchos otros destinos. En cada uno de ellos seguirá atento a lo que él denomina las “señales de la vida”. “El destino te pone en situaciones con las que tienes que lidiar y sacar aprendizajes”.

 

Fuente: El País

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