Ofensiva de Rajoy para frenar el soberanismo en la semana decisiva

Ofensiva de Rajoy para frenar el soberanismo en la semana decisiva

Cabeza fría, mantener la calma y manejar los matices». Esa es la fórmula, según el presidente del Gobierno, para superar la amenaza independentista. Rajoy pide «confianza y un poco de ayuda» a los medios de comunicación no afiliados a la causa, mientras cosecha en este final agónico de campaña los frutos de lo sembrado durante meses en el terreno internacional y sobre todo en el económico.

Nadie está seguro de que con eso baste, pero en su equipo aseguran que tiene una estrategia perfilada y recuerdan que ha movido peones discretamente para activarla. Que el peligro es grande está fuera de toda duda -así lo dicen las encuestas que hablan de un triunfo independentista incluso con mayoría absoluta-, y pese a todo, el presidente afirma estar tranquilo. El arsenal que ha desplegado es potente; en esta recta final se verá. A partir de ahora, Rajoy dirigirá las fuerzas sobre el terreno: hoy, el martes, el miércoles, el viernes. Su sitio está en Cataluña.

Sus asesores analizan hasta la última décima de los sondeos y avisan de los desvíos que pueden esconderse tras un recuerdo de voto difícil de cocinar. Los partidos en liza, salvo PP, PSC y Ciudadanos, son de nuevo cuño. Junts pel Sí yCatalunya Sí que es Pot presentan líneas difusas, son una mezcla que, en el caso de la primera, «roza el paroxismo». Votantes de la burguesía clásica con marchamo de Convergència en comunión con radicales de ERC y visionarios de asociaciones civiles. «Sólo les une el eslogan independentista, nada más. Jamás han defendido los mismos intereses», explican en Moncloa, donde ya advierten «grietas» en una alianza que, vaticinan, «tiene los días contados».

«Las presiones económicas que reciben en CDC son muy fuertes, y ahora incluso se han hecho visibles. El comunicado de la gran banca, con la catalana a la cabeza, es un golpe brutal. Habla Fainé y tiemblan, pero las cosas son así: las mentiras pasan factura», explica un miembro del Gobierno, para quien la vertiente económica en esta guerra es fundamental y es imposible que no influya en el electorado.

Pide a los suyos ‘cabeza fría’ y hará desembarco diario en Cataluña

Su equipo ve imposoble que las presiones del poder económico no influyan en el electorado

Mensajes potentes, para el final

Para muchos observadores es tarde y lamentan que se hayan dejado pasar cuatro años minimizando el peligro. Desde el Gobierno, sin embargo, argumentan que los mensajes potentes deben reservarse para el final; «si no», señalan, «su efecto se diluye». En consecuencia, el verdadero contraataque no ha hecho más que empezar. En lo que resta de campaña Rajoy se volcará para desmontar ensoñaciones. El objetivo es demostrar que Mas «ha vendido una jauja que no existe» mientras olvidaba las necesidades de los catalanes. El presidente recordará que Cataluña ha recibido más de 40.000 millones desde 2012 para pagar facturas; que ahorrará 13.500 millones en intereses gracias a los créditos que el Estado ha puesto a su disposición, o que en los Presupuestos se destinan para inversiones en su territorio 1.179 millones, un 9,5% más que en 2015.

Y si esto -junto con el aviso de que la secesión implicará la salida de la UE, la pérdida de sus fondos y el fin del paraguas del BCE, así como el riesgo cierto de una fuga de capitales e inversiones y el cierre del grifo del crédito- no basta para movilizar al electorado y llegar a una participación ideal del 72%, el Gobierno asegura estar listo para «reaccionar con rapidez». La modificación aprobada para que el Tribunal Constitucional pueda castigar el incumplimiento de sus sentenciases una «pieza fundamental» que entrará en vigor a mediados de octubre. La aplicación del artículo 155 es menos probable porque requiere el protagonismo del Senado y las Cámaras serán disueltas a finales del mes que viene.

En Moncloa confían en que no será necesario recurrir a mecanismos traumáticos. Mantienen que parte del voto convergente «reconsiderará su postura» mirando hacia Unió e incluso hacia el PP.

Los contactos con Duran Lleida se mantienen activos. En el Gobierno siguen pensando que el político catalán es una pieza importante en el tablero de juego del futuro, sobre todo si, como auguran, Artur Mas «cae» en este trance a manos de sus propios socios.ç

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Artur Mas saluda al público este sábado a su llegada al acto electoral que la candidatura Junts pel Sí celebró en L’Hospitalet.

Fuente: El Mundo

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