La salamandra ciega de Texas es un endemismo del sistema de cuevas subterráneas que forma el acuífero Edwards cerca de San Marcos, en la zona central de Texas (Estados Unidos).

El hábitat de estas salamandras son diversas cavernas, cuevas, pozos y conductos subterráneos inundados por el agua en el área de la citada localidad de San Marcos. Han sido observadas ocasionalmente ascendiendo por la superficie de rocas o nadando en aguas abiertas. En algunas zonas solo se conocen individuos que han sido drenados en pozos artificiales.
Como resultado de la adaptación a vivir en un ambiente acuático y carente de luz, estas salamandras muestran ciertos rasgos anatómicos peculiares. Por ejemplo, sus ojos se fueron haciendo más y más pequeños a lo largo de la evolución de la especie, de tal manera que son ojos vestigiales (no funcionales) y aparecen como dos pequeños puntos negros debajo de la piel. Los antepasados de estos animales vivían en superficie y poseían ojos bien desarrollados, pero los actuales descendientes de aquellos animales no necesitan el sentido de la vista para desenvolverse en unas cuevas a las que no llega la luz. Como contrapartida, han desarrollado otros sentidos y estrategias para sobrevivir en estos inhóspitos lugares: están dotadas de una especial habilidad para detectar cambios en las corrientes de agua, algo parecido a la línea lateral de los peces.
De esta manera, pueden sentir la presencia de presas a su alrededor.
Poseen branquias externas (rasgo neoténico), lo que les permite pasar todo su tiempo en las aguas subterráneas, sin tener que salir a superficie en busca de oxígeno. Sus extremidades se han transformado para adaptarse a la vida en el agua. Son muy largas y delgadas, ya que el propio medio líquido ayuda a sostener el peso de su cuerpo. Además, su cola está aplanada lateralmente y recorrida por una pequeña aleta caudal que las ayuda a propulsarse por el agua.
A la hora de cazar, suplen su falta de vista con estrategias que las ayudan a ocupar la cúspide de la pirámide alimentaria de su ecosistema. Se arrastran por el fondo de las cuevas moviendo su cabeza hacia delante y detrás. Cuando localizan una presa abren rápidamente la boca aspirándola. Sus numerosos y afilados dientes les ayudan a retener a los pequeños animales apresados evitando que se escapen.
Estos animales han desarrollado la capacidad de detectar sustancias químicas en las aguas que les ayudan a diferenciar entre congéneres machos y hembras en la época reproductora.

Como resultado de la evolución en un entorno sin luz, las salamandras ciegas han perdido la pigmentación de su piel, mostrando una coloración muy pálida, blanquecina, a excepción de sus branquias, que son de un color más rojizo debido a la gran cantidad de sangre que circula por su interior. 

No se conocen en profundidad los hábitos alimenticios de estos animales. Se supone que se alimentan de invertebrados acuáticos como anfípodos, caracoles de agua y el camarón tejano de cueva, especie típica del complejo de cuevas subterráneas del acuífero Edwards. Ocasionalmente han sido vistos individuos comiendo lombrices de tierra o intentando cazar insectos en la superficie de las aguas. No se sabe a ciencia cierta si tienen depredadores naturales.

La mayoría de datos que se conocen acerca de su reproducción han sido obtenidos a partir de salamandras en cautividad. Se sabe que las hembras maduran y se reproducen durante todo el año, sin responder a ciclos estacionales. Las hembras asumen un papel activo en estimular al macho a aparearse, realizando comportamientos como frotar su barbilla por la espalda del macho, arañarlo o abanicarlo con su cola. El macho deposita un espermatóforo en una roca y la hembra lo recoge con su cloaca. Posteriormente son depositados los huevos de los que eclosionarán las salamandras jóvenes.  Mediante su cría en cautividad se ha comprobado que la temperatura para que el desarrollo embrionario se lleve a cabo correctamente es de 20-21 grados centígrados.

La longevidad máxima de las salamandras ciegas en la naturaleza no se conoce, pero en cautividad, el individuo más longevo del que se tiene constancia tenía 10 años y 4 meses, siguiendo vivo en el momento del registro.

La Salamandra Ciega es una especie en peligro de extinción

Eurycea rathbuni se encuentra protegida tanto por las leyes de Texas como por las leyes federales de los Estados Unidos. Está catalogada como especie vulnerable por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). La mayor amenaza que se cierne sobre este animal es consecuencia del reducidísimo rango geográfico que ocupa, ya que la contaminación por las actividades humanas de las aguas del acuífero en el que vive podría reducir drásticamente la población total de estas salamandras. Al ser animales que se guían principalmente por la detección de sustancias químicas en el agua para su reproducción, los contaminantes químicos podrían interferir en un proceso vital tan importante para asegurar la continuidad de la especie. Otra amenaza provendría del descenso de los niveles de agua en el acuífero provocados por el bombeo para abastecer zonas residenciales y comerciales en desarrollo en la zona.
En 2013 fue aprobado un plan del Servicio de Vida Salvaje y Pesca de los Estados Unidos para restaurar el hábitat y minimizar los impactos negativos sobre esta y otras especies.
FUENTE: http://enlafronteradelodesconocido.blogspot.com/

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