Se llama COPROFAGIA CANINA

No hay una sola razón por la que algunos perros eligen comer excrementos (sus propias cacas, las de otros canes o las de otros animales) pero aunque a nosotros los humanos nos resulte asqueroso la conducta coprófaga es natural y relativamente común, no es una patología o un trastorno, según explican expertos como Alba Benítez de Simiperrohablara. Aún así, también aclara Alba, no se debe ignorar este comportamiento porque la coprofagia canina a veces viene originada por causas nutricionales, médicas o comportamentales que sí son preocupantes. Y, además, puede poner en riesgo su salud si come heces que tengan parásitos o toxinas.

No hay una sola razón por la que algunos perros eligen comer excrementos (sus propias cacas, las de otros canes o las de otros animales) pero aunque a nosotros los humanos nos resulte asqueroso la conducta coprófaga es natural y relativamente común, no es una patología o un trastorno, según explican expertos como Alba Benítez de Simiperrohablara. Aún así, también aclara Alba, no se debe ignorar este comportamiento porque la coprofagia canina a veces viene originada por causas nutricionales, médicas o comportamentales que sí son preocupantes. Y, además, puede poner en riesgo su salud si come heces que tengan parásitos o toxinas.

En algunas etapas de la vida canina la coprofagia es aún más común: las madres lamen a sus cachorros para instarlos a evacuar y ellas limpian así sus heces durante sus primeras semanas de vida. Y los cachorros copian ese comportamiento, comiéndose tanto sus propios excrementos (autocoprofagia) como los de otros perros, así como los gatos y otros animales (incluyendo los humanos…)

En la mayoría de los casos, este comportamiento desaparecerá antes de que el cachorro sea adulto, en torno a los nueve meses de edad.

Hay, por el momento, pocos estudios concluyentes sobre la coprofagia pero uno de los últimos reitera que es algo que sucede con más frecuencia en hogares donde hay más de un perro, como si fuera de alguna manera contagioso.

Es más común en las hembras y menos común en los machos no castrados. La mayoría prefiere comer heces frescas y, otra clave importante: los perros que muestran ansia por comer, los que roban todo lo que pueden de la basura o de la mesa, también tienen una mayor tendencia a querer comer cacas.

Otras causas para la coprofagia citadas por otros expertos son:

– Aislamiento, aburrimiento: los perros que están solos en un chenil tienen más probabilidades de comer caca que los que viven en familia. Igualmente los canes que son obligados a pasar demasiadas horas en espacios muy pequeños también pueden desarrollar este comportamiento.

– Ansiedad, estrés: los perros que han sido castigados cuando hacen caca donde no deben pueden recurrir a comérsela para evitar el castigo.

– Problemas digestivos / causas nutricionales: ante un problema en el páncreas que no le deje asimilar correctamente los nutrientes de la comida, por ejemplo, es probable que el perro busque y compense este déficit en los excrementos.

Hay otros trastornos que podrían conducir a la coprofagia (parásitos, diabetes, la enfermedad de Cushing, tiroides o el tratamiento con ciertos medicamentos como los esteroides…) y por eso mismo es importante, siempre, que el primer paso ante un problema de coprofagia sea consultar con nuestro veterinario para que pueda hacer un chequeo al can y así descartar cualquier problema médico.

– Búsqueda de atención: los perros comen caca para obtener una reacción de sus humanos y, evidentemente, lo consiguen… Así que si ves a tu perro haciéndolo, intenta no reaccionar exageradamente.

¿Cómo evitar quemi perro siga teniendo ésta conducta?

– Si tienes jardín, es clave mantenerlo libre de cacas. Y, en general, hay que mantener limpia cualquier área donde suela estar el can. Intentar evitar pasear por pipicanes o zonas donde exista la posibilidad de encontrar muchas cacas no recogidas.

– Ofrecer estímulos mentales a nuestro perro siempre será beneficioso y así se reduce cualquier posibilidad de que esté comiendo cacas por aburrimiento o estrés, incluso para llamar la atención.

– Es útil trabajar con un etólogo o con un educador canino para reforzar órdenes como “déjalo” y, sin duda, la llamada.

– Evitar que tenga acceso a los excrementos: es, por desgracia, la estrategia más efectiva aunque también complicada -como sabrán los que tengan perros que comen heces de humanos ya que en la mayoría de parques grandes es frecuente encontrarse minas de este tipo donde menos te lo esperas.

– Hay quien opta por pasear a su perro con bozal si todo lo demás falla.

FUENTE: https://www.srperro.com/

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