Finalísima Muguruza

Finalísima Muguruza

Y llegó a la finalísima de Wimbledon… Con más problemas de lo esperado, ante los ojos del mismísimo Beckham, Garbiñe Muguruza se acabó imponiendo a la polaca Agnieszka Radwanska en un partido a tres sets (6-2, 3-6, 6-3) que llegó a tener ganado y que se le puso muy cuesta arriba por razones que a ella misma le costaba explicar. [Narración]

Será la primera española que dispute una final individual en All England Club desde 1996, cuando Arantxa Sánchez Vicario claudicó ante Steffi Graf. El espejo en el que intentará mirarse esta vez Muguruza será sin embargo el de su “heroína” Conchita Martínez, que fue capaz de ganar a una leyenda llamada Navratilova en 1994.

Garbiñe se medirá a la vencedora del duelo entre Maria Sharapova y Serena Williams, a la que ya eliminó el año pasado en Roland Garros, la primera vez que su intransferible apellido (“Miss Muguruza”) empezó a sonar fuerte en los altavoces de una Grand Slam. Con una repentina madurez que ha dejado sorprendidos a los expertos del circuito, y con un juego adaptado a la hierba que ni siquiera ella esperaba, la vasco-venezolana de 21 años (que llegó a Wimbledon como la número 20 en el ranking) ha hecho ya historia y se ha ganado un puesto en el Top 10 a partir del lunes.

  • Garbiñe disputará su primera final de Grand Slam tras derrotar sobre la hierba londinense a la polaca Radwanska (6-2, 3-6 y 6-3)

  • Es la primera española que disputa el último partido en Wimbledon desde 1996

  • Su rival para el sábado saldrá de la semifinal entre Serena Williams y Sharapova

  • ¿Cree que Garbiñe puede superar en un futuro los triunfos de Conchita y Arantxa?

Genial arranque

Su progresión ascendente en Wimbledon se topó sin embargo en la semifinal con un “falso techo” en el segundo set, cuando sufrió una repentina crisis de confianza en su propio juego y dejó de subir con su habitual alegría y determinación a la red. Arrancó Gabiñe con gran decisión, intimidando a su rival con un poderoso resto y rompiéndole el servicio a las primeras de cambio, con una demostración de lo que viene siendo su juego en hierba: bolas largas y duras sobre la línea de fondo, y subidas ocasionales para rematar a volea desde media pista. Así logró sus dos primeras bolas de “break”, y la segunda no la desaprovechó.

Con el servicio en sus manos, la española se sintió doblemente poderosa (“cuando tienes la bola en tu mano todo depende de ti”).Radwanska se vio desbordada por la potencia de su rival, llegaba siempre con las fuerzas justas y se estrellaba una y otra vez con la red. La polaca tardó más de la cuenta en entrar en el partido, y cuando lo hizo (con una “ace” y una subida para adjudicarse el tercer juego) era quizás ya demasiado tarde.

Encogida y acomplejada, Radwanska jugó totalmente a merced de Muguruza durante los primeros 40 minutos, incapaz de contener el juego agresivo de la española. Con 3-2 en contra en el segundo set, cuando todo indicaba un final por la vía rápida, la polaca apretó los dientes, se reconcilió con su “drive” y logró su primera bola de “break”, la que pondría el marcador 3-3 y daría la repentina vuelta al partido.

Respuesta de Radwanska

Más efectiva al saque, perdiéndole el miedo a su rival y subiendo a remachar, Radwanska demostró ser una enemiga mucho más combativa y correosa de lo que algunos vaticinaban. Garbiñe pecó de excesiva confianza, se dejó comer terreno y perdió el perdió el tino y la concentración.

El tercer set lo disputaron de poder a poder, rompiéndole el servicio respectivamente y plantándose en un peligroso 2-2 que dejaba las espadas en alto. Garbiñe empezó a dar preocupantes muestras de debilidad, lanzando bolas fuera y cometiendo su primera doble falta. Desigual en su juego, pero con firmeza al saque, logró defender el 3-2 y romperle finalmente el servicio a Radwanska en una trepidante bola disputada de poder a poder y sobre toda la geometría de la pista. Garbiñe perdonó en el mate, pero no así con el revés cruzado con el que puso el marcador 4-2 y volvió a encarrilar el partido en la recta final.

Radwanska dio aún muestras de un gran instinto de supervivencia, recuperando bolas imposibles en el fondo de la pista y poniendo a prueba a la española con su vertiginosa movilidad. Fueron momentos trepidantes, con bolas memorables y peleadas hasta la muerte. El péndulo estaba ya del lado Garbiñe, pero la polaca parecía capaz de devolverlo todo y hubo que esperar hasta el postrero 6-3 (con polémica incluida por una bola de Garbiñe que entró de milagro) para poder respirar con alivio, encomendarse al cielo y guardar el último resuello para la final.

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