Radwanska desactiva a Garbiñe Muguruza

Radwanska desactiva a Garbiñe Muguruza

Agnieska Radwanska provocó un súbito apagón de Garbiñe Muguruza y la derrotó, frente a lo que señalaban las más lógicas previsiones, en las semifinales del Masters. La polaca, de 26 años, sexta del mundo, se impuso por 6-7 (5), 6-3 y 7-5, en dos horas y 38 minutos, y disputará el domingo su primera final del torneo frente a la checa Petra Kvitova, que derrotó a Maria Sharapova. A Garbiñe acabó por pesarle su etiqueta de favorita, bien ganada después de un notable fin de curso y las tres victorias en la fase de grupos. Fue siempre por detrás en el marcador, y aun enmendándose para ganar el primer set y defender sus opciones hasta el último instante, no supo rentabilizar esa sustancial ventaja.

Concluye así el curso de su explosión, en el que ha disputado la final de Wimbledon, ha ganado en Pekín el torneo más importante de su carrera y se ha plantado en las semifinales en su primer Masters, alzándose hasta el tercer puesto del ‘ranking’. Con 22 años recién cumplidos, su porvenir sigue siendo formidable.El primer set parecía valer un partido y una final del Masters. Fueron 59 minutos de continua ida y vuelta, en los que Muguruza se vio obligada a remar a contracorriente. Estuvo 4-1 abajo en el cómputo de juegos y encaró idéntica adversidad en el desempate. Sam Sumyk acudió al rescate después del quinto juego. Las susurrantes palabras del técnico surtieron un efecto inmediato. Fueron nueve puntos consecutivos de la hispanovenezolana, que restableció la igualada a cuatro. Pero Radwanska, con su hombro y su muslo izquierdo vendados, no cedió. La polaca posee una inteligencia fuera de lo común. Se mueve por la cancha como una ardilla y palía su discreta envergadura con la puesta en práctica de una serie de habilidades infrecuentes. Sabe detectar los flancos vulnerables de la adversaria.

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Garbiñe había hecho fortuna inicialmente con el resto. Fueron numerosas sus devoluciones ganadoras de revés sobre el débil segundo servicio de Radwanska, que no obtiene particulares ventajas de este golpe. A diferencia del partido frente a Kvitova, esta vez la favorita dispuso de la iniciativa, en una confrontación con mayores similitudes al que disputó con Kerber. La de Cracovia salía con pocas predicciones favorables. Se presentó en la semifinal con una sola victoria, frente a las tres de su rival, y con cuatro derrotas consecutivas contra ella. Dato matizable éste último. Tres de esos partidos se resolvieron al mejor de tres sets, después de peleadas disputas, como la semifinal de Wimbledon y la reciente en Pekín.Experimentada, despierta, la polaca distribuía bolas flotantes a la espera de los errores de Muguruza, cuyos excesos fueron mayores que en las citas anteriores: sumó 54 errores no forzados. Tampoco la pérdida del intenso primer set dejó huellas apreciables en el ánimo de Radwanska, que después de ser atendida para cambiar el vendaje de su pierna tomó una clara ventaja con dos rupturas consecutivas en el segundo. Supo retrotraer a Garbiñe a un estado de agitación e impaciencia, lejos de la estampa más templada y contenida en la que viene trabajando. Esta vez no habría vuelta atrás. Demasiado indulgente con su saque, que volvió a entregar en el noveno juego, la española se vio con el partido igualado.El último parcial fue una reproducción de los dos anteriores, con Garbiñe siempre por debajo en el marcador. De nuevo 4-1 en contra, otra vez llevada al límite por el tenis taimado y consistente de la polaca. Retornó, con el ardor y la determinación de las grandes, apuró su suerte hasta el final. Equilibró el tanteo, 4-4, pero la traicionó otra vez su saque. Exhausta, tal vez superada por las magníficas expectativas, vio morir sus esperanzas al segundo ‘math point’, con un revés que se estrelló en la red.

Fuente: El Mundo

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